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Una bandeja, cinco marketplaces, una persona: una rutina de trabajo

Casi todos los vendedores de marketplaces atienden a sus clientes con una sola persona, a ratos. Una rutina para ella: por qué ordenar, qué automatizar, qué escribir a mano y qué medir al acabar la semana.

· 5 min de lectura · El equipo de Miross

El vendedor típico de marketplaces europeos no es una organización de atención al cliente. Es un fundador, o una persona de operaciones, que responde a los clientes entre las compras, las fichas de producto y el almacén. A la atención le tocan las horas que sobran, y las horas que sobran son justo cuando se agotan los relojes de los marketplaces.

Esta es la rutina que funciona para esa persona. Nada de esto exige una herramienta concreta, aunque una herramienta que lo haga por ti es la diferencia entre una rutina y una buena intención.

Ordena por tiempo restante, nunca por hora de llegada

Abres la bandeja y el orden por defecto es lo más nuevo primero. Para los marketplaces está mal. Un mensaje del domingo por la noche, que el reloj de 24 horas de Amazon lleva contando desde las 22:14, es más urgente que el que ha llegado hace un minuto, y un hilo de Mirakl que el operador ya ha marcado es más urgente que los dos.

Ordena por tiempo restante hasta el plazo. Todo lo demás de la rutina depende de que la cola esté en el orden correcto. Si tu herramienta no puede hacerlo, hazlo a mano una vez al día: primero lo más antiguo sin responder y, los lunes, los mensajes del fin de semana arriba.

Dos pasadas al día, no una

Una sesión larga de atención al día deja un hueco largo. Dos cortas (a primera hora y a media tarde) mantienen todos los relojes por debajo de 24 horas con margen de sobra, y la pasada de la tarde recoge las respuestas a tus respuestas de la mañana.

Por la mañana: todo lo vencido y todo lo que vence hoy. Por la tarde: lo que haya entrado desde entonces, más los hilos que dependían de ti (una reclamación al transportista, una comprobación en el almacén).

El problema es el fin de semana. El reloj de Amazon corre el sábado. Una pasada de diez minutos por la cola el domingo por la tarde, ordenada por tiempo restante, es el seguro más barato contra un lunes por la mañana lleno de números rojos.

Deja que las reglas se ocupen del ruido

Buena parte de lo que llega a un buzón no es un cliente: notificaciones de pedidos, boletines de los marketplaces, actualizaciones masivas de los transportistas, facturas de proveedores, «tu producto ha sido aprobado». Nada de eso necesita respuesta y todo ello tapa los mensajes que sí la necesitan.

Escribe reglas para el ruido, no para los clientes. «De la dirección de notificaciones del marketplace: marcar como hecho.» «El asunto empieza por “Factura” y viene de un proveedor conocido: etiquetar y seguir.» El objetivo de una regla es hacer la cola más pequeña, nunca responder automáticamente a una persona. Las respuestas automáticas a clientes en un marketplace son mala idea: no ponen nada a cero en el lado del operador y se leen exactamente como lo que son.

Reconoce las cinco preguntas

El 80 % de los hilos de marketplace son cinco preguntas: dónde está, ha llegado dañado o no es lo que pedí, quiero devolverlo, envíame la factura, cancélalo. Una persona que ha respondido cien veces a cada una puede contestarlas en veinte segundos, si tiene los datos delante: el estado real del paquete, el plazo de devolución, si la factura existe.

Así que la inversión útil no es una biblioteca de respuestas predefinidas, sino una forma de tener los datos junto al hilo. Para «dónde está», el seguimiento del transportista. Para las devoluciones, la fecha del pedido frente a tu política de devoluciones. Para las facturas, la herramienta de facturación. Cuando el dato está a un clic, la respuesta es trivial. Cuando está a tres pestañas, la respuesta se deja para luego, y las respuestas que se dejan para luego son las que se pasan de plazo.

Escribe una nota rápida, envía frases completas

La persona que hace este trabajo sabe exactamente lo que quiere decir y no tiene tiempo de escribirlo bonito cien veces. «Pedido en camino, llega el jueves, perdón por el retraso.» Ese es todo el contenido. El saludo, las frases completas, la despedida y el idioma del cliente son el envoltorio.

Separar las dos cosas es lo que más tiempo ahorra de toda la rutina. Escribe el contenido. Deja que la herramienta (o una plantilla, o un compañero) lo convierta en una respuesta en condiciones con tu despedida, y que lo traduzca si el cliente escribió en otro idioma. Lee el resultado. Envía. La regla que mantiene esto honesto: el envoltorio puede cambiar el tono, nunca los hechos. Si la nota dice jueves, la respuesta dice jueves.

Todo lo que mueve dinero espera a un clic

Reembolsos, cancelaciones, reposiciones. Son las acciones por las que más presionan los clientes y las que más lamentas haber hecho con prisa. En un marketplace, además, se hacen en el marketplace, donde el operador las ve y no se pueden deshacer.

Aquí la rutina es una pausa deliberada: comprobar el pedido en directo (¿ya se ha reembolsado?, ¿ya ha salido?), decidir, hacer clic y dejar constancia de quién hizo clic y cuándo. Una herramienta puede encargarse de la comprobación y del registro. El clic sigue siendo de una persona.

Mide tres números el viernes

No un panel. Tres números, apuntados cada semana:

  1. Cuántos hilos se pasaron de plazo en el reloj de algún marketplace. El objetivo es cero. Si no es cero, la causa casi siempre es el fin de semana o un único día malo, y las dos tienen arreglo.
  2. La mediana del tiempo hasta la primera respuesta. No la media, que un solo hilo olvidado estropea. La mediana te dice lo que vivió un cliente normal.
  3. Cuántos hilos respondiste con los datos en la mano frente a «déjame comprobarlo». Cada «déjame comprobarlo» son dos hilos en vez de uno.

Cuando el primer número lleva cuatro semanas seguidas en cero, la rutina funciona y puedes dejar de pensar en ella, que es de lo que se trata.

Toda la rutina en una tarjeta

  • La cola ordenada por tiempo restante, fines de semana incluidos.
  • Dos pasadas al día y diez minutos el domingo por la tarde.
  • Reglas para el ruido, nunca para las personas.
  • Los datos junto al hilo antes de responder.
  • Nota rápida al entrar, respuesta completa al salir, los hechos sin cambios.
  • El dinero espera a un clic, y el clic queda registrado.
  • Tres números el viernes.

Casi todo esto es disciplina. El resto son herramientas que abaratan esa disciplina lo suficiente como para mantenerla.